domingo, 21 de abril de 2013

La moda del S.XIX

La historia, ha demostrado que el hombre y su sociedad, no evolucionan de manera gradual en una linea recta ascendente, sino que existen "puntos de inflexión" en los que el pensamiento, las artes decorativas y los avances tecnológicos, crecen de manera exponencial. La época de la segunda mitad del XIX es una de ellas.
En moda, el período que transcurre desde la Revolución Francesa, hasta 1920, se denomina como "la Etapa Burguesa del Traje". Se caracteriza por la "democratización" de la indumentaria, en la que se permite el uso general de prendas, antes reservadas a la nobleza aristrocrática.
El cambio de la vida cortesana a la urbanita, provoca la aparición del traje burgués masculino. El hombre, "renuncia" al exhibicionismo propio de los machos de cada especie. Con un traje cada vez más sobrio, hace gala del ideal de fraternidad surgido en la revolución. A través de una indumentaria gris, está diciendo: "yo trabajo, no soy un aristócrata ocioso". 
Las telas masculinas, serán el paño de lana, el lino y el algodón. La seda se reserva para el chaleco y la corbata. Desaparece el tupé y se instaura el bigote y las patillas.
Foto BBC
Sisí vestida por Worth
La ostentación del poder económico a través de la moda, queda relegada a la mujer. El vuelo de las faldas aumenta y disminuye al compás de los cambios del poder político. Con el reinado de Napoleón III, hacia el 1850, se recupera el gusto por el volumen y la pompa. A esto contribuye enormemente la invención de la crinolina, artilugio con aros metálicos que sustituye a capas de enaguas superpuestas. Las faldas se adornan con volantes.
Las emperatrices de Francia y Austria, Eugenia de Montijo (hermana de la duquesa de Alba) e Isabel de Baviera (más conocida como Sisí), empiezan a vestir las creaciones de Charles Frederic Worth, creador de la alta costura.  
El modisto inglés, afincado en París, nunca haría un vestido igual a otro, teniendo por costumbre sacar varias colecciones al año. Prácticamente, dictó como debían ser las formas en el vestir de las damas de la alta sociedad. Sus primeras creaciones, abusaron del uso de la crinolina, tanto, que llegó a ser conocido jocosamente como Mr. Crinolina. Para equilibrar visualmente las majestuosas faldas, añadió volumen a las mangas con el tipo jamón y el farol. 
Posteriormente, la crinolina evolucionó en el polisón (1868-1870), consistía en un "cojín" apoyado en los riñones, que exageraba un trasero saliente. Y como puede observarse en el cuadro superior de Sisí, las mujeres posaban con el torso girado, para mostrar el detalle del vestido. Se reducían los volúmenes de la falda por delante, recogiendo la tela sobrante por detrás.  
Una fiel reproducción de la moda de aquel momento, se puede ver en los cuadros de los pintores impresionistas. Las revistas especializadas, también contribuyeron al auge del negocio de la confección.
Caillebote. París lluvioso. 1877. Visto en theartwolf.com
A bar aux folies bergères - Manet. Año 1882. Visto en theartwolf.com
Toulousse-Lautrec. Moulin Rouge. 1890.  Visto en theartwolf.com
En un periodo sin guerras y con un capitalismo emergente, surge la alegría y el glamour de la Belle EpoqueLa figura de la mujer en S, se asemejaba a un reloj de arena. Frágil en la cintura y exuberante en los atributos sexuales. El cuello alto, obligaba a erguir la cabeza. Los sombreros inclinados, decorados con pesadas plumas de avestruz, aportaban misterio al rostro de la dama. Los zapatos y botines, eran puntiagudos y se montaban sobre medio tacón. 
Otros complementos del look eran: las medias de seda negra, los guantes ajustados y la sombrilla para proteger la tez del sol.
El comercio textil continúa su desarrollo y necesita ampliar su mercado, siendo la industria de la confección, la alternativa para las clases medias.
Para el día se usaba el lino, el terciopelo y la lana. Seda, encajes y tules se guardaban para los trajes de noche.
1872 y 1893. Traje de gala 
1883. Traje de día
 www.metmuseum.org
Los colores de los trajes fueron evolucionando del blanco y los tonos pastel, hasta las tonalidades más oscuras como el púrpura, el granate ó el verde botella. Worth, se inspiró en los juegos de luces y sombras de los locales nocturnos de París para seleccionar el color de sus nuevas obras.
House Worth. www.metmuseum.org
1890. Las mangas estaban ahuecadas en el hombro, se recogían en el codo y se estrechan hasta la mano, cubriendo hasta los nudillos por motivos de decoro.
1895. Fallece Worth, sus hijos Gaston y Jean-Phillipe, continúan el negocio.
1900. La estética de este periodo derivó en el Art Noveau que tuvo como máximos exponentes a Alfons Mucha en la ilustración del cartel publicitario
.
En la arquitectura y decoración destacan las obras de Gaudí, Victor Horta, Herber Van de Velde y Charles Rennie Mackintosh.
Publicar un comentario en la entrada