martes, 2 de abril de 2013

¿Por qué necesitamos el escaparatismo?

Pull&Bear, spring 2013
En estos tiempos de recesión económica, me sigo sorprendiendo con lo poco aprovechados que están la mayoría de los escaparates de los negocios de mi ciudad. 
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Sabemos que el pequeño comercio tiene un peso muy grande en la economía española. Que la pequeña tienda de pan de Chema, la peluquería de Begoña y la farmacia de Luis, son las que dan vida a nuestro barrio. Que todos los comercios juntos, generan más empleo que una multinacional. Entonces, ¿por qué están en peligro de extinción?.
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Puede que a muchos pequeños empresarios el merchandising, la publicidad y la imagen de marca, le parezcan conceptos para las grandes empresas. Un gasto superfluo que no se pueden permitir. Pero el consumidor de ahora es cada día más exigente.


Si usted, que está leyendo este blog, tiene un pequeño comercio, sólo le pido que piense en cuando llega el fin de semana. Es entonces cuando deja de ser comerciante para ser consumidor. ¿Qué le llama la atención?. ¿Donde gasta su dinero?.
Desde el punto de vista de una diseñadora, cuando paseo por la calle comercial de mi ciudad, observo tres carencias:
  1. Negocios que no dejan claro lo que ofrecen. O lo que es lo mismo que desde la puerta no tengo muy claro si son un restaurante, una tienda de ropa o una cooperativa agrícola. Puede ser un nombre que induce a confusión. Un escaparate no definido, etc...
  2. Negocios con escaso o nulo sentido estético. No se confía este apartado a profesionales del sector.
  3. Negocios sin interés por el escaparatismo. Este creo que es el más común de los errores. Hay quien piensa que si tiene una ferretería, para qué va a cuidar su escaparate. Total, no vende ropa de temporada, el que quiere un tornillo entra y lo pide. 
En el primer caso a veces el problema está en un cartel mal situado. O sea que un cartel de otro negocio ajeno al nuestro, sea más visible en la fachada y lleve a error. O esté mal localizado y no se sepa donde está la puerta. Ó se confunda con el cartel y la fachada del banco de al lado. 
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En el segundo caso es común en los comercios de ropa, que se limitan a vestir maniquís y poner algún elemento de atrezzo. Se nota el esfuerzo, pero el resultado queda pobre. Otras el escaparate parece una orgía de productos, chillando por captar la atención.
Podría mostraros ejemplos tangibles, pero en esta pequeña ciudad, bastante tiene ya un comerciante, en este feroz mundo globalizado, como para que una bloggera porculera, critique su negocio desde la comodidad de su escritorio.

Y el tercero, suele ser un problema de ignorancia. Hay que concienciarse de que: "El escaparate, es la ventana más efectiva, para que un negocio hable de sí mismo". ¿Cuál es tu identidad?. ¿Qué ofreces?. ¿Por qué debería gastar mi dinero en tu comercio y no en otro?.
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Sé que con márgenes reducidos, no es fácil invertir en criterios estéticos. Tan solo un poco de  investigación de tendencias. Unos conceptos de composición visual fotográfica. Pueden servirnos para mucho. 
Otra ventaja, puede ser asociarse desde las Cámaras de comercio y Organizaciones empresariales para contratar servicios profesionales.
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Quería terminar con una visión positiva. Hablar de negocios pequeños que a mi criterio hacen las cosas bien. Negocios que crean un mundo de fantasía y buen gusto alrededor de su ventana exterior. No solo exponen objetos, venden una experiencia
Es grato encontrarse con una farmacia, apostada en el mismo local desde hace más de 40 años, con preciosos objetos vintage. Como si en un salto en el tiempo, volvieramos al pasado en el que se preparaban las fórmulas magistrales. ¿Que van a exponer, cajas de pastillas?. ¿El cartel del Multicentrum?. No, te cuentan una historia de tradición y buen hacer.
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Botica de Edward Bach, médico homeópata, año 1930. Oxfordshire, Inglaterra.
La economía de hoy es sociópata. No significa sólo que se esté ahogando a Chema, Begoña y Luis con una normativa cada vez más exigente y con más impuestos. Es que nos estamos cargando la base de la pirámide del consumo.
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